Aniversarios adyacentes

Mañana, 13 de junio, es mi cumpleaños. Hoy, día 12, es el de mi ex. Hace tres años estábamos celebrándolo tan tranquilos en el parque de Viveros; hace dos, le iba comiendo el culo por su atención mientras ella iba detrás del amigacho que se follaba (cuyo cumple era el 11 de junio, irónicamente), y el año pasado ya ni siquiera nos hablábamos. Recuerdo estar bastante mal estos días, comido de la ansiedad y como una prueba de fuego para intentar no soltar ninguna referencia en mi Twitter o entrar en el de ella. Pese a pasarlo mal, creo que pude lograrlo, pero hoy lo importante creo que es otra cosa: Ya estoy mejor de eso.

La muestra de ello, y la gran diferencia de este año con los dos anteriores, es que ni siquiera me he acordado de que era su cumpleaños hasta bien entrada la mañana. En ningún momento quiero decir que esté bien o que no lo pase mal, sólo que cada vez siento más lejano todo aquello; y eso es bueno. Es bueno porque obviamente significa que** estoy siendo capaz de pasar página** y que, aunque sea inevitable acordarse de ciertos momentos que se recuerdan incluso con nostalgia, ya no vivo cerrándome ante lo que me pueda plantear el pasado. Tengo la sensación de que empiezo a mirar más hacia delante y ya no tanto hacia detrás, aunque lo que me espere en el futuro inmediato siga sin ser agradable.

Y percatarme de ello me alegra en cierta medida, porque lo fácil sería seguir mirando hacia detrás viendo un futuro inmediato tan negro, tan poco agradable. ¿Que tampoco vivo con alegría ni ilusión? Por supuesto, no soy feliz y sigo padeciendo depresión, pero este pequeño pero significativo paso era, y es, muy importante para poder deshacerse de la depresión. Todo lleva su tiempo, todo tiene sus fases, y dejar marchar el pesar de un pasado que dejó muchas heridas en mi interior es una de estas fases. Sigamos avanzando.

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